jueves, 30 de agosto de 2012

PRIVILEGIO DE LA UNION CONTENIDO Y TRASCENDENCIA


Jose Maria Jimeno Jurio
Historia de Pamplona y de sus lenguas

Iruña-Pamplona que estrena titulo de Muy Noble Ciudad, será un solo municipio, con autoridades, bienes y términos comunes. Serán arrancadas las mugas divisorias de las tres jurisdicciones y colocadas otras lisas o con el escudo ciudadano. La gobernaran diez jurados: cinco por San Cernin, tres por San Nicolás y dos por la Nabarreia, elegidos cada año por los salientes, previo juramento de nombrar a los más idóneos.

Celebraran sus sesiones en la casa de la juderia, que deberá ser construida “en el fosado que ante la torr clamada de la Galea, enta la part de la Nabarreria”, dejando camino entre la torre y el edificio nuevo. En caso de disparidad de criterios en la juntas, primara el de la mayoría o el voto decisivo del alcalde. Podrán requerir la presencia de hombres buenos como asesores. Se fija el orden de guardar por cada jurado en la sala de sesiones y para llevar el palio, y las atribuciones de los corporativos: es decir prestaciones personales en diversos actos y en las labores comunales, nombrar notarios y otros oficiales, supervisar pesos y medidas juzgar y dictar sentencia en ciertos trabajos hechos por menestrales de distintos oficios, juzgar y penalizar, con el alcalde y el justicia, las blasfemias o “renegaciones”, vicio extendido entre hombres y mujeres, a fin de que “por pecados agenos non ayamos a ser punidos ante Dios”, según añade en su ordenanza suscrita en Olite.

Habrá un solo alcalde para juzgar y sentenciar pleitos entre vecinos. Para su elección, los jurados nuevos se reunirán el domingo siguiente al 8 de septiembre y propondrán a tres hombres buenos, rotando actualmente entre el Burgo, la población y la Nabarreria, para que de la terna en rey nombre a quien le plazca.

Economía: el privilegio dedica un solo apartado, el capitulo VIII, a la administración municipal, concretamente al nombramiento y atribuciones del tesorero o depositario, encargado de recaudar y distribuir los fondos por orden de los jurados, ante quienes rendirá cuentas al final de su gestión.

Faculta a cualquier vecino o morador para abrir tiendas de cambio. El sello de marcar plata con las armas del Burgo, Serra sustituido por otro con las letras de “Pamplona” surmontadas por la corona real..

Jurisdicción:  El rey, único señor de la ciudad, y como tal “hacedor e condidor de nuestro present privilegio”, ejercera la alta justicia, anteriormente confiada al presbote y almirantes, por medio de un  justicia, cargo vitalicio, encargado de ejecutar las sentencias dictadas por alcaldes y jurados, de prender y encarcelar a malhechores y criminales hallados en la ciudad y sus corseras, y de percibir calonias y multas.

Todo ciudadano gozara de los mismos privilegios. No se construirán nuevas fortalezas; se conservaran las murallas existentes. Los vecinos olvidaran viejas querellas y vivirán “a perpetuo servicio de Dios, en paz, amor y caridat, como buen pueblo junto et unido lo debe fazer”. Al tiempo de su coronacio, los reyes juraran mantener a los ciudadanos este fuero y unidad.

Escudo de armas;  En lugar del Sigillum Navarrorum civitatis Pampilonensis, con Santa Maria y el niño en el anverso y la fachada romanica detrás, y del Sigillum Pampilone, sive burgensium Burri Sancti Saturnini, Burri Sancti Nicholai de la villa, el municipio tendra por armas; en campo de azul, un leon de plata, la lengua y las uñas de gules, surmontada su testa por corona real de oro, “en seynnal que los Reyes de Nabarra suelen et deuen ser coronados en la iglesia cathredral de Santa Maria de nuestra dicha Muy Noble Ciudad de Pomplona”, todo enmarcado en bordura o renc con campo de gules y en oro las cadenas del reino.

Este será el escudo que campeara en el pendón ciudadano, en los sellos grande y chico para autenticar los documentos, en las fachadas de las casas del municipio, y, desde entonces hasta hoy, en los mojones divisorios del termino ciudadano y de sus convecinos, en las medallas de los concejales y las cabezas de las mazas en los membretes de cartas y oficios , a la espalda del traje de los maceros y dantzaris, en los paños de los clarines y atabales y, junto al de Nabarra, coronando a la fachada de nuestra casa consistorial. Aparecerá en piedra, bronce, plata, tabla, estuco, pergamino, papel, tela.

Los panegiristas de la unión principal han cantado el 8 de septiembre de 1423 como final de un periodo de guerras ciudadanes, y el comienzo de otro de paz. Ciertamente marca un hito por cuanto acaba con un pasado de rivalidades nacidas del fraccionamiento comunitario. Pero texto y contexto pensamiento y organización, pertenecen a un mundo medieval que muere. Es clasista y no podría dejar de serlo en esta época. Apenas hay cambios en el estatuto económico y social, que da por bueno. El rey señor mantiene la administración y beneficios de imposiciones tributarias y rentas de ciertos bienes. Las pocas disposiciones en el campo laboral benefician a los burgueses. Si menciona oficios artesanales es para fustigar abusos.

Nabargorri.

miércoles, 29 de agosto de 2012

PRIVILEGIO DE LA UNION (1423)



José María Jimeno Jurio
Historias de Pamplona y sus lenguas.
              
Los historiadores han venido repitiendo que Iruña venia siendo una guerra civil desde la presencia de los burgueses privilegiados frente a los nativos de la Nabarreria. Pero aquellos enfrentamientos habían pasado a la historia con la guerra de 1276 y el final del dominio teocrático. Las tensiones durante la época de los Evreux tienen lugar entre familias nobles: ponces y learzas en Estella, Oñaz, y Lazkanos en la muga de Arakil.

Las fricciones entre nobles vecinos del Burgo, la población y la Nabarreria, motivadas por la altura y calidad de los edificios son constantes a finales del XIV. Las mortandades motivan continuos cambios en la propiedad de las tierras. Los del Burgo y la población presentan demandas ante el Real Consejo (1406) sobre sus respectivas jurisdicciones. Se dicta un decreto sobre amojonamientos y derechos de guarderio y pastos, delimitando los términos propios de ambos vecindarios y señalando los prados comunales para el ganado y los terrenos para eras de pan trillar junto al camino de San Lázaro.

Los conflictos entre hidalgos y ruanos o francos están a flor de piel por el reino Nabarro: hidalgos y fancos en Lumbier (1396), Ponces y Learzas en Estella (1403), hidalgos y ruenas en Tafalla (1425). Disputan por unos trapos, por un asiento preferente en la iglesia, por un puesto cabecero en una junta o en la procesión. Esta rivalidad parece haber sido la causa inmediata del conflicto provocado de la unión.

El 13 de mayo de 1422 comunica el rey a los de Iruña-Pamplona que su hija Blanca y su nieto Carlos vienen a Nabarra. Invita a los alcaldes a las Cortes que piensa reunir en Olite para jurar por heredero al príncipe.

Convocados por los “maorales de barryadas” y públicos pregones se juntan los alcaldes y jurados del Burgo y la población en la casa de la veintena y nombran diputados, excluyendo al alcalde de la población. La Nabarreria también designa a dos. Se repite la sesión electoral días mas tarde. Los alcaldes de San Cernin y San Nicolás no asisten; están representados por sendos notarios.

Recién estrenado el año 1423, el abuelo Carlos crea el Principado de Biana para su nieto y los herederos de la Corona. Iruña ha renovado a los acaldes, como cada año. Llegado el verano, el rey quiere presentar al príncipe a Santa María en la catedral y a los pamploneses. Entre almirante, presbote y alcaldes de la ciudad, del Burgo y de la población se plantea la cuestión de precedencias y prioridades en las ceremonias. No hay acuerdo y, a juzgar por lo que afirma el soberano, la bronca fue mayúscula el día de julio en que llego la regia comitiva.

Lamentaba el rey los “muchos debates, divisiones, discordias, escándalos, homicidios y heridas, por los cuales, por  diversas vegadas, la dicha nuestra Muy Noble Ciudad ha cuidado ser perescidad et destruida totalmente”, y lo sucedido “en la zaguera entrada que Nos fiziemos en nuestra dicha Muy Noble Ciudat, en el mes de julio””, cuando “instigant el enemigo del humanal linaza, cuidaron contecer entre las dichas universidades grandes notas, escándalos y males, donde se hobieran seguido muchas muertes et grant destrucción en nuestra Muy Noble Ciudat de Pomplona”.

Ciudadanos cuerdos expusieran al rey que la raíz del mal estaba en el fraccionamiento municipal. Carlos adopto el acuerdo de suprimir las tres jurisdicciones y unir perpetuamente a toda la ciudad en un municipio. Convoco a las tres partes a una reunión, para tratar, acordar, y firmar la unión.

Durante el mes de agosto trabajan con el rey los alcaldes de la Corte, hombres de leyes y diputados de las tres universidades preparando el texto. El día de la Virgen de septiembre es promulgado el llamado privilegio de la unión, mal llamado Unión de los Burgos, porque nunca la Nabarreria lo fue, sino ciudad desde tiempos remotos, no cabía confundir el Burgo de San Cernin con la población tampoco fue Unión de barrios, como quieren otros, porque “barrio” era una zona centro de cada territorio urbano. Eran tres alcaldías, tres juverias, tres universidades vecinales, tres comunidades en dos municipios los que ahora se unen para formar una sola Iruña.

Nabargorri.

lunes, 23 de julio de 2012

Orreaga, símbolo de libertad


Si el 15 de agosto del año 778 es el día de la Batalla de Orreaga-Roncesvalles, el 11 de marzo de 1522 es el día de la destrucción del monasterio que allí se alzó. Entre uno y otro hecho de guerra hay 744 años de libertad para los vascones organizados políticamente en el Estado de Navarra. La primera batalla es una victoria del pueblo vascón contra el imperialismo franco, la segunda es la destrucción de un símbolo de libertad para el mundo por el imperialismo entonces naciente: el español.

El rey de Navarra Juan III de Albret o Labrit prometió volver tras tener que refugiarse en su Estado de Beárn ante la invasión española del reino navarro, y cumplió su promesa el 12 de octubre de aquel año 1512 cuando regresó con sus tropas recompuestas, tomó Baja Navarra, liberó Orreaga-Roncesvalles y el castillo de Amaiur, pero no los pudo retener.

En un nuevo intento, Juan III mandó a su ejército la toma de Garazi-San Juan de Pie de Puerto en marzo de 1516, otra parte de las tropas navarras con el vizconde de Baigorri a la cabeza trató de tomar Orreaga-Roncesvalles y el mariscal Pedro II de Navarra con 1.200 nacionales penetró por el Roncal para ir reclutando soldados entre el pueblo que se le unió de forma entusiasta. La idea era converger en Pamplona. La toma de Garazi se retrasó, pero la peor parte se la llevó el mariscal Pedro de Navarra que fue derrotado en Isaba por el coronel castellano Villalba sabedor de su ruta. La recuperación del reino no prosperó y la Colegiata de Orreaga-Roncesvalles fue saqueada e incendiada por las tropas imperiales españolas en ese año 1516. Ese mismo año murió Juan III de Albret.

El último gran intento de liberar el reino comenzó
en mayo de 1521 por Enrique "el sangüesino", hijo de Juan. Enrique puso su tropa de 12.000 infantes en manos de su pariente el mariscal Andrés de Foix, señor de Asparros. En septiembre de 1521, el general francés Sr. de Bonnivet con un ejército compuesto por franceses, gascones, navarros, así como con 6.000 lansqueletes alemanes, volvió a la carga y liberó Baja Navarra, Amaiur y el Peñón (cerca de Orreaga). Asparros tomó casi sin resistencia Pamplona tras alzarse el pueblo contra el invasor castellano, arrastrando el escudo de los austrias por el fango.

En marzo de 1522 fue tomada de nuevo por el ejército Imperial español la Colegiata de Roncesvalles, del que era prior Francisco, hijo natural del mariscal Pedro II de Navarra. Como explica el historiador Joseba Asiron, fue el 10 de marzo de 1522 cuando una compañía de soldados españoles junto con beaumonteses llegó con intención de atrincherarse entre los muros de la Colegiata, puesto que venían seguidos de cerca por el capitán Jaime Bélaz de Medrano, uno de los futuros héroes de Amaiur. Aunque pusieron cerco al monasterio, no pudieron apresar a sus ocupantes, puesto que llegaron refuerzos españoles. Tras el abandono de Roncesvalles por sus asaltantes, los monjes del monasterio comprobaron con tristeza que habían destruido la techumbre del claustro y el dormitorio monástico, acrecentando la ruina de la antiquísima y simbólica abadía navarra.

En 1527 el rey de Navarra Enrique II "el Sangüesino" mandó a parte de sus hombres liberar de nuevo Baja Navarra, los nobles locales se alzaron y se le unieron, eran los Lüküze, Lakarra, Senpere etc., que le juraron obediencia. Las huestes españolas no tardaron en llegar por Orreaga-Roncesvalles y las plazas se rindieron a su paso, pero la hostilidad de los habitantes y el miedo a las tropas de Enrique, hizo que los invasores españoles volvieran grupas y marcharan por donde vinieron; en 1530 los soldados navarros liberaron definitivamente Baja Navarra.

Gracias a la resistencia de aquellos navarros, hoy podemos decir a los españoles y franceses lo que el mariscal Pedro de Navarra dijo al emperador Carlos de Gante cuando se negó a jurarle lealtad "Por no haber nacido en España ni ser de la casa real castellana", y porque como caballero navarro "estaba obligado a guardar juramento a su rey".

miércoles, 18 de julio de 2012

500 DE INVASIÓN, 500 AÑOS DE MEMORIA.

500 DE INVASIÓN, 500 AÑOS DE MEMORIA.
Comunicado de la Federación de Entidades Vasco-Argentinas

El próximo 25 de julio, se cumplen 500 años de la invasión injustificada del reino de Navarra por el reino de Castilla.

Pero la decisión de atacar Navarra fue un emprendimiento personal de Fernando de Aragón, pues el pueblo y las Cortes castellanas habían perdido todo su peso (hecho permanente después en la historia española).

Fernando II rey de Aragón y Sicilia, tras la conquista del reino nazarí de Granada (1492) comenzó a titularse rey de “Las Españas”, pues entonces gobernaba también el reino de Castilla, lo que hizo de forma definitiva tras recluir en Tordesillas a su propia hija Juana “La Loca” en 1509, la verdadera reina de Castilla tras la muerte de su madre Isabel I “la Católica” acaecida en 1504, todo ello pese a contar Fernando con la oposición de la nobleza castellana.

Tras la muerte de Isabel I “la Católica”, Fernando II de Aragón se casó con Germana de Foix, pariente de los reyes navarros, hermana del rey consorte Gastón de Foix muerto en abril de 1512, poco antes de la invasión, pero que no poseía derechos sobre el reino navarro, pues los derechos sobre la Corona Navarra eran de su mujer Leonor (en Navarra nunca hubo “Ley Sálica” de origen franco que impedía heredar a las mujeres). Fernando II de Aragón tenía, por tanto, la pretensión de conquistar y asentar después la corona Navarra mediante un hijo con Germana de Foix que justificara su invasión y la continuidad de la corona ante los navarros.

Fernando II de Aragón será conocido por los historiadores navarros como “el Falsario”, ya que para justificar la invasión española del Estado de Navarra, no dudó mandar falsificar varias bulas papales (él era analfabeto), con las cuales pretendía excomulgar a los reyes de Navarra. El 17 de julio de 1512 ya había mandado falsificar un supuesto Tratado de Blois, por el que se les atribuía a Francia y Navarra acuerdos perniciosos contra Castilla; el Tratado realmente se firmó un día después, el 18 de julio, y en él, Navarra se mostraba neutral ante una posible guerra entre las poderosas Castilla y Francia.

El clérigo Miguel Ulzurrun, fue el autor del falso Tratado de Blois, luego compensado tras la ocupación militar del reino con la alcaldía de Pamplona. Con estas falsificaciones, Fernando “el Falsario”, preparaba al mundo para aceptar la invasión militar del reino de Navarra y la posterior represión contra su población.

La invasión comenzó con una mentira más: Fernando II de Aragón se alió con su yerno Enrique VIII de Inglaterra prometiendo ayudar a los ingleses a recuperar la Guyena, que era como llamaban entonces a la parte occidental de Gascuña-Aquitania, la cual los ingleses habían perdido en el siglo XV tras la Guerra de los Cien años contra Francia (finalizada en 1451), para lo que solicitó el paso de sus tropas por Navarra al rey Juan de Albret o Labrit.

Juan de Albret no se fiaba de Fernando y se negó al paso a las tropas, en realidad no le hacía falta, bien podían hacerlo a través de las tierras invadidas de Alaba, La Rioja, Bizkaia, Gipuzkoa y las suyas de Aragón para llegar a Aquitania.

Quedó en manos de Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, llevar a cabo la invasión que salió de Agurain-Salvatierra (Alaba) el 19 de julio, pero en lugar de utilizar la ruta que conducía a Aquitania como prometió a los ingleses, tomó con su ejército Pamplona-Iruña el 25 de julio de 1512, sin previa declaración de guerra, con ayuda de los naturales beamonteses.
Inmediatamente Fernando II de Aragón, instaló su corte en Logroño, desde donde dirigió la conquista y posterior destrucción de lo que quedaba de Navarra. Nunca pisaría la parte recién invadida del reino de Navarra por miedo a un nuevo alzamiento de la población.

Los 10.000 ingleses enviados por el rey inglés Enrique VIII habían desembarcado en Pasaia, Gipuzkoa, pues la orden era hacer uno con las tropas castellanas y emprender la batalla contra los franceses que ocupaban Baiona.

Al darse cuenta los ingleses que el rey aragonés los estaba utilizando para mantener ocupados a los franceses mientras invadía Navarra, levaron anclas, no sin antes cometer numerosos saqueos en San Sebastián, Irun, Hondarribia, Renteria, Hernani y Oiartzun.

Enrique de Inglaterra, consciente del engaño de Fernando, reconoció en una carta enviada al Habsburgo Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano: “gracias a mi auxilio conquistó el rey de España el reino de Navarra”.

El Duque de Alba sitió Pamplona con 15.000 soldados. Con el duque español iban 2.500 jinetes, 12.000 infantes, 1.500 lanzas y 20 piezas de artillería que habían estado concentrados en Vitoria-Gasteiz, villa fundada tres siglos antes por Sancho VI el Sabio de Navarra.

Navarra contaba en ese momento con una población aproximada de 100.000 personas y su capital, desprovista de murallas, de entre 6.000 y 10.000 habitantes. Las Cortes de Navarra “hicieron el llamado a los apellidos”, convocando a 300 caballeros y 4.000 soldados para defenderse de la invasión. Las fuerzas invasoras eran muy superiores a las defensoras. El pueblo navarro apoyó unánimemente a sus reyes naturales, tal y como lo recogen las Actas de las Cortes de Navarra de 1511 y 1512.

El rey de Nabarra Juan III de Albret o Labrit tuvo que huir ante la superioridad del ejército imperial español a pesar de los numerosos levantamientos en toda la Navarra libre a su favor (Estella, Tudela, Monjardín, valles pirenaicos etc.).

En esta lucha de David contra Goliat, varias fueron las intentonas de reconquista con escaso éxito. En 1512 la resistencia. En 1516 una primera tentativa, de limitado fruto, y de nuevo en 1521 el postrer conato de reconquista.

El juramento de fidelidad fue norma obligada desde Fernando Trastámara. Se obligó a jurar con coacciones para poder residir en Navarra, conservar los bienes y la hacienda en su tierra, y mantener los puestos y oficios. En la multitud de documentos a consultar se comprueba que, quienes optaron por la resistencia, no se citan como navarros: fueron infieles, excomulgados, cismáticos, amigos de los franceses, venidos con ellos, incursos en crimen de lesa majestad, desobedientes, rebeldes, etc.
Es decir que para ser tratado como navarro, había que haber jurado lealtad y obediencia al rey “natural”, el católico o luego a su nieto, el César. Fue la forma de eliminar resistentes de su posición social, doblegando voluntades mediante la coacción de exigir el juramento. Un acto elevado a necesidad para ejercer oficios y poder disponer de los bienes y hacienda sin el temor de que pudieran ser confiscados.

Se desconoce el número de los ajusticiados en cada momento de las represiones, paralelas a los intentos de recuperación de la libertad del reino y los que en consecuencia de la persecución, hubieron de elegir el exilio. Caído el castillo de Amaiur, aún combatía el párroco de Almandoz en guerrilla, frenando los suministros a las tropas establecidas el año 1524.

Familias enteras no volvieron a Navarra. Algunos perdones se otorgaron previo reconocimiento personal de culpa de los perdonados, aceptando las condiciones de obediencia.

Tratamos de mantener el recuerdo de quienes lucharon a favor de la liberación de Navarra, ya que su memoria ha sido olvidada, y es de justicia recuperarla del olvido.